¿Te gustaría lograr todo lo que te propongas? ¿Te gustaría bajar de peso? ¿Te gustaría ser más productivo(a)? ¿Te gustaría acabar con todas tus tareas a tiempo? ¿Te gustaría terminar con ese proyecto que empezaste, pero que por falta de tiempo lo tuviste que abandonar? ¿Te gustaría tener éxito?
1. HAZ UN HORARIO
Diseña un horario semanal y diario con todas las actividades que deseas realizar durante ese tiempo. No excluyas nada, define un tiempo para meditar, bañarte, arreglarte, avanzar con tu proyecto, llegar a tiempo al trabajo, leer, estar con tu familia, etc. Tu horario debe ser lo más detallado posible. Aveces cometemos el error de obviar algunas cosas por considerarlas irrelevantes, pero la disciplina es una actividad de tiempo completo. Si somos disciplinados en algunas cosas e indisciplinados en otras terminaremos por romper nuestra autodisciplina.
2. CUMPLE TUS PROMESAS
Ahora que ya tienes claro que vas hacer cada día, es vital que cumplas tu horario casi al pie de la letra. Y ¿por que digo casi? porque es inevitable que de vez en cuando se nos presente algunos inconvenientes, sin embargo, debes tratar de cumplir ese tiempo limite que destinaste para cada tarea.
Pero que pasa si en ese tiempo no logras concluir tu quehacer, ¿Crees que deberías tomarte más tiempo y relegar las otras actividades pendientes para otro día? La respuesta es NO porque mal acostumbras a tu cerebro a hacer su voluntad. La mejor decisión que puedes tomar es continuar con tu día. Es posible que al comienzo sientas frustración por no haber logrado tu cometido, pero con el paso de los días esa frustración se convertirá en tu principal motivación para terminar a tiempo, te volverá más productiva(o) y evitarás las distracciones.
3. CREA SENTIMIENTOS DE BIENESTAR
Si tuviste un día maravilloso en cual cumpliste con todas tus actividades a tiempo, regístralo. Atrapa ese sentimiento y escribe en un cuaderno como te sentiste a largo de ese día. De esta manera cada vez que aparezca la flojera o te entre el desgano de no hacer nada, recordarás ese sentimiento de felicidad que sentiste al hacer las cosas bien. Esto te impulsará y te motivará a volver a repetir la acción una y otra vez, hasta que se vuelva una costumbre.




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